lunes, 7 de enero de 2008

Sin Verguenzas


Comencé a hacer el típico zaping. Creo que tropecé con ese programa de Chilevisión. Sin Verguenza. Al verlo por cinco minutos, me dí cuenta que el nombre estaba muy bien asignado, pero no pensado.

El moreno del CLub de la Comedia, Sergio Freire, perdido. En momentos, se le perdía la mirada, pensando "qué estoy haciendo aquí". Al parecer se acordaba de las lucas y sonreía, aún perdido.

Nacho Gutiérrez. Pobre. Haciendo un intento exagerado de que lo estaba pasando muy bien. Por dentro, lloraba. Pensaba en la "crítica" del mañana. Pobre. Aún no sale del clóset. Pobre. Un fiasco.

Cata Palacios, no es pobre. Al escuchar un par de comentarios, llegué a la conclusión de que era mejor verla como Cenicienta con los libretos ya aprendidos. Total, así habla más bonito.

Sin Verguenzas. Un verdadero fraude. "Entretención" barata. Mofándose de ideas copiadas, "videos ocultos" preparados y maquinados.

No sé quiénes son los creativos del programa. Imagino que llegaron a 4º medio. Sin verguenzas. Se dieron el espacio para burlarse de la gente que con suerte pudo llegar a la enseñanza básica. Desvergonzados. Los grabaron. Los tiraron del aire. Se reían. Muy bien. Qué gran tarea. Lo han logrado. Abordaron lo más fácil. Sin Verguenzas, me dejaron con una verguenza enorme. Cambié de canal y no pude dormir ¡Sin verguenzas!

lunes, 24 de diciembre de 2007

Feliz Navidad!!!


Les quiero desear una Feliz Navidad.

Que todos vuestros deseos se cumplen.

En mi pensamiento estarán todas sus metas y ayudaré a pedir por ustedes.

martes, 4 de diciembre de 2007

Una Gran Sorpresa



Nunca he escrito algo muy personal. Debido a mi gran felicidad, decidí romper la tradición.


Como muchos saben, el año 2004, viajé a Madrid a estudiar el Master de Comunicación Periodística Institucional y Empresarial. Este fue elegido el mejor Master en su especialidad en toda España.


El director del Master, Felicísimo Valbuena, me informó la gran noticia.


Fui elegida una de las(os) mejores cinco alumnas (os) de las diez ediciones del Master.


A pesar de que en Chile, aún no valoran suficientemente mi experiencia, me siento muchísima más honrada con esta designación.


Sin duda, que es una inyección de buenas vibras y optimismo.


No tengo más palabras para expresar lo que siento.




El tema de la foto, es la única que tengo a mano, y que me recuerda la bella experiencia de vivir en Europa.


viernes, 16 de noviembre de 2007

Aquí no Hay Quién Viva


Hay días que me levanto con muy buen ánimo. Miro el cielo, y pienso que todo es lindo. Tomo desayuno tranquila y me fumo el primer cigarro del día. Quizás tóxico para algunos, pero para mi, es mi despertador, es parte de mi alimento.

Para llegar al paradero de transporte público, debo caminar dos cuadras. Dos cuadras bien fumadas, y fumando vuelvo a mirar el cielo.

Estoy en el paradero. Esperando el Transantiago o la micro, llamada antiguamente. Sigo fumando, mientras miro al final de la calle para ver si veo ese color verde. Esperanza para poder llegar a tiempo. (El Transantiago tiene ese color)

Ahi viene... Me subo. Piiip. El sonido de los validadores. Miro. Llena. Pensé, "hoy es un día lindo, que esto no me lo joda".

Comienza a moverse el "bicho" y me tengo que afirmar de algún lado. En cualquier parte que no sea de la chaqueta de alguien o del pelo de alguna señora.

Veo un fierro vacío. Esta es mi oportunidad. Voy llegando a la meta, y una joven gana. Se ganó el fierro. Pero el fierro es largo, pensé. Muy bien imaginado, el fierro es larguísimo, caben muchas manitas. Pero no. La joven del fierro se lo ganó. Ya es suyo. ¿Qué se cree? ¿Demi Moore? La miré enojada. Me miró y seguía abrazando el fierro. Sacando pica. Mejor lo olvido. Miré el cielo y recordé.

Traté de avanzar hacia atrás del "bicho". Llegué a un nuevo fierro. Más ocupado, pero alcanzaba para mi manita. El flujo de gente que se quería bajar y que subían por la puerta trasera, SIN PAGAR, me tenía apretada.

Seguía mirando el cielo por donde podía. Pensé en cosas placenteras. estaba concentrada.

- ¡Permiso!, me dice una señora.

Señora gorda, por lo demás. Me incliné hacia adelante, para que su volúmen alcanzara a pasar, y se bajara en su paradero. Pero no. La "gordona" se quedó allí. Justo atrás mío y yo seguí inclinada. La voluminosa no pasaba. Se quedó cómoda en mi sitio y más encima puso su manota en mi lugar del fierro. Suspiré. Miré el cielo.

Pasaron cinco minutos, bastante tiempo para que se me empezara a acalambrar la espalda, y la Señora Guatona recién se dignó a moverse. Sentí la espalda un poco húmeda. Claro, era ella. Sudaba como yegua.

Se bajó por fin, pensé. Una barrera menos en este viaje.

Al lado mío alguien se para. Ese asiento era mío. Miré al mi alrededor. No había anciano ni embarazadas. Hago el gesto típico para hacerlo y... empujón, con codazo incluido. Era ella. No piensen que la del Streptease y menos la Obesa, ésta ya se había bajado. Era la típica vieja de 45 años, russia, teñida, obvio. Regia y quizás hasta estirada. Y la pioja resucitada se sienta. ¿Cuál era mi indignación, sin pensar en el empujón? Ella, la que se cree cuica y toma Transantiago, se subió por detrás, sin pagar. Enrabiada pensaba en la injusticia. No quise pelear. Miré el cielo y me dije "no, este es un día feliz"

A pesar de mi automanejo, seguía enojada. El Piiip cuesta. Y ella se cree cuica.

Me estaba picando nuevamente y más encima sola.

Llegó al fin mi terminal. Me bajo. Y no miro al cielo. Miro hacia el suelo y veo mis zapatos marcados con los de Demi Moore, La Gorda y la que se cree Cuica (al peo).



viernes, 26 de octubre de 2007

Biberones




Hace días que no escribía. Estaba enojada. No estaba inspirada. Ahora me hice el ánimo. En realidad, más que hacerme el ánimo, quería esperar que se me pasara la rabia y, así, no contaminar mis historias. Aunque no descarto que algún día escriba de mis enojos, de mis iras, pero no es el momento.
Me junté con mi amiga EG. Nos pusimos al día, por fin. Mi amiga EG, sin exagerar, nació pololeando. Creció con un hombre de la mano. Especialista para los pololeos eternos, las historias sin fin, y más encima, un tanto sufridas. Su última adquisión le duró 5 años, de los cuales 3 fueron llorados. Bien llorados.
EG en toda su historia sentimental, tiende a ser la mamá de sus parejas. Les da el biberón, los re educa, les fija un horizonte positivo. Ellos, claro, siempre abiertos a aprender cosas buenas, a ser más responsables, a querer saber pa dónde va la micro. Gracias a esta crianza que ofrece gratis mi amiga (la debería cobrar) todos estos hombres han triunfado en la vida (llámese triunfo a lo profesional). Después de este gran acontecimiento ¿qué pasa? Ellos se van. Por un lado es lógico, toda madre pierde a sus hijos cuando se quieren independizar.
Gloriosamente EG, se dió cuenta de esta situación. Se aburrió de cambiar para que sus proyectos de ... estén contentos, satisfechos, felices.
Frente a esta nueva génesis, después de tantas desiluciones con sus polluelos, se decidió a darle un giro a su vida. Dejó el rol de madre a un lado y la taza de tecito. Salió al mundo. re Nació. Conoció a muchos lolos en bares nocturnos, reencontrándose también con algún amor antiguo, algunos pasteles y otros no tanto. Pero daba lo mismo, EG se sentía bien, se sentía libre.
Un día pensó en conocer a cyber amigos. No mala opción. Total a gente mala o buena las conoces en todos lados.
Se comenzó a escribir con uno. Reunía las características que buscaba. 30 años, excelente. Ya no tendría que andar amamantando por todos lados, pensaba EG. ¿Las fotos? bastante bien, eran reales. Pasaron días juntos en el cyberespacio.
El próximo paso: Juntarse, conocerse.
Mi amiga EG, con hartos cojones, se juntó con él.
Excelente encuentro. Muy entretenido. EG ya no tenía que cambiar. Se sentía ella. Él muy divertido, lejos de ser fome.
A la segunda cita, van al cine. Hacen la fila para comprar las entradas. En este momento, aparece Carlos Pinto, diciendo "En este mismo instante, sus vidas cambiarán totalmente de sentido".
El cyber amigo llega a la caja. Y la queda mirando con cara de interrogación. "No tengo plata", dice.
EG, muy decente pagó los dos tickets. Quizás se le olvidó bajar la billetera del auto, pensó.
Mientras me contaba esta historia, no lo encontré trágico. Aunque pienso que cuando un hombre está en el proceso de conquista, no valen esas acciones, ni "nos vamos a medias". Estás conquistando!!! no salgas con la del cagao. En último caso, muestras la hilacha después.
Quizás este era un detalle de un "despreocupado". No matemos a este pobre cyber amigo antes de tiempo. "Habrá que conocer un poco más. Pero EG, no sigas pagando", le dije.
Pasaron los días y ya el cyberespacio quedó atrás. Utilizaban el teléfono para charlar.
"¿Porqué no nos juntamos? ", expresa EG
"Me encantaría. Si quieres te paso a buscar", respondió el amigo cyber.
En este momento aparece nuevamente Carlos Pinto: "En este instante, la conversación de estos dos jóvenes, traerán consecuencias letales en sus vidas".
Gran Carlos Pinto. Tenía razón.
"Si. Te espero a que me pases a buscar", dice feliz EG.
El amigo cyber aporta: "Ok. pero nos vamos con la bencina a medias"...
Se acabó el programa de "Mea Culpa".
EG. Desilucionada otra vez. Sin llanto. Era un amigo cyber que conoció hace un mes. Imposible llorar. Pero igual desconcertada por encontrar pasteles por doquier.
Mi amiga EG podrá vivir varios capítulos de Mea Culpa, como éste. Y aseguro que vendrán más. Pero la historia de los biberones ya no existirán más.